"La pregunta principal que nos planteamos hoy es ¿cómo hablar de Dios en nuestro tiempo? ¿Cómo comunicar el Evangelio, para abrir caminos a su verdad salvífica en los corazones de nuestros contemporáneos, a menudo cerrados, y en sus mentes, a veces distraídas por tantos destellos de la sociedad?"... ..."La primera respuesta es que nosotros podemos hablar de Dios porque Dios ha hablado con nosotros. La primera condición del hablar de Dios es, por lo tanto, la escucha de lo que ha dicho el mismo Dios. Ha hablado con nosotros. Dios no es una hipótesis lejana del mundo por su origen, Dios se preocupa por nosotros, Dios nos ama, Dios ha entrado personalmente en la realidad de nuestra historia, se ha ‘auto-comunicado’ hasta encarnarse", Benedicto XVI.
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¿Es cierto que solo por el Rito del Bautismo de Hch 2, 38 somos salvos?



“Pedro les respondió: conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados y así recibirán el don del Espíritu Santo”, Hch 2, 38.

Pedro invita en este texto a los presentes a bautizarse con el Rito del Bautismo, para que en un futuro reciban lo que están viendo que en ese momento están recibiendo los Apóstoles, el Espíritu Santo. Nótese que los Apóstoles no han recibido el Rito del Bautismo ese dia sino tres años antes cuando comenzaron a seguir a Jesús. Lo que ellos están recibiendo es el Bautismo en Espíritu que les había anunciado Jesús en Hch 1, 5:

“Juan bautizó con agua pero ustedes seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días”.

Y al ver Pedro llegarles el Espíritu, lo que están viendo también los presentes, es por lo que invita a todos a bautizarse en el Rito para que también lleguen un dia a recibirlo, ya que los Apóstoles lo recibieron como una consecuencia del Rito del Bautismo de tres años atrás cuando se incorporaron a la Iglesia única de Cristo.

Nótese también que los 3000 discípulos que son invitados a bautizarse en el Rito y efectivamente lo hacen no reciben después del Rito la misma manifestación del Espíritu Santo que recibieron los Apóstoles. Ellos solo reciben el Rito del Bautismo, sin ninguna manifestación sobrenatural adicional, lo que demuestra que solo por hacer el Rito no recibimos la salvación en plenitud  de inmediato.

Es importante entender esta separación de eventos y protagonistas en la narración, y lo que cada uno vive en realidad, porque de lo contrario terminamos fundiendo todos los hechos y personajes en uno solo, como si todos vivieran y recibieran lo mismo, y hay bastante diferencia entre los Apóstoles que están recibiendo el Bautismo en Espíritu después de tres años de haberse bautizado en el Rito y de seguir a Jesús, y los nuevos discípulos que apenas están recibiendo el Rito del Bautismo al iniciar su seguimiento de Jesús como miembros de su Iglesia única.

Cada creyente o miembro de la Iglesia debe vivir ambos hechos durante su vida, tanto el Rito del Bautismo al comenzar su pertenencia a la Iglesia, como el Bautismo en Espíritu en algún momento de su seguimiento al recibir la conversión o salvación en plenitud como en Pentecostés.

La Biblia nos muestra como llegar a ser verdaderos cristianos mostrándonos como lo vivieron los primeros discípulos. Y si muestra que los Apóstoles –y los demás discípulos, Hch 10, 44; 19, 6-  recibieron el Espíritu de esa forma, debemos vivirlo también nosotros para llegar a ser como los Apóstoles y sus discípulos verdaderos cristianos.

Por ello es ilusorio o irreal decir o asumir que por el solo Rito del Bautismo ya tenemos la salvación. Eso equivaldría a pensar que por realizar un acto humano ya somos salvos automáticamente, y todos sabemos que si la salvación es un don de Dios no es por un acto que realicemos –el Rito- la podemos alcanzar ipso facto, de hecho, al momento de realizar el Rito.

El Rito del Bautismo y el Bautismo en Espíritu son dos hechos diferentes en la vida de cada cristiano, como ya dijimos, y ambos hacen parte del Bautismo en general que todos debemos vivir y recibir durante el seguimiento que hagamos de Cristo en su Iglesia.

El Bautismo en Espíritu solo se recibe siguiendo a Cristo en su Iglesia única, al creer la predicación que nos es dada en Ella. Por ello le dijo Jesús a los miembros de su Iglesia al enviarlos a predicar el Evangelio vivo, el del Espíritu no el escrito, al mundo entero: “el que crea y sea bautizado se salvará”, Mc 16, 15-16. Porque al creer a esa predicación somos bautizados en nuestro corazón con la gracia del Espíritu Santo, y de tanto creer llega el momento en que se manifiesta a nosotros y lo recibimos en plenitud para hacernos salvos.

Por ello también Jesús les dijo en otro momento, Mt 28, 19, que fueran al mundo "a bautizar  a todas las gentes", porque la consecuencia de la predicación de la Iglesia es que seamos bautizados en Espíritu, que lo recibamos en plenitud, y de esa forma seamos bautizados por el Agua Viva del Espíritu Santo y solo de esa forma seamos salvos.

Y esa Agua Viva del Espíritu es la que al recibirla nos limpia de nuestros pecados porque ya no basamos nuestros actos en nuestros razonamientos y voluntad humanos que son pecadores, sino en lo que el Espíritu directamente nos inspira e ilumina después de manifestársenos, que es lo que nos hace santos y salvos.

Como podemos ver, Mc 16, 15-16 y Mt 28, 19-20 hablan de que hay que creer para recibir el Bautismo en Espíritu, y no el Rito del Bautismo solamente. 

Por ello para recibir el Bautismo en Espíritu es que necesitamos tener uso de razón e inteligencia porque debemos antes creer a la predicación que se nos anuncia, que escuchamos de la Iglesia, lo que no necesariamente necesitamos para el Rito y por eso se puede realizar desde bebés. Ya tendrá uso de razón cuando crezca. Pero mientras lo hace si puede ser guiado por la Gracia interior que se recibe desde el Rito, hasta que la reciba en plenitud.


Sumergidos en el Agua Viva del Espíritu.


Por ello la importancia de seguir a Jesús en la Iglesia única que El mismo formó en persona cuando vino y a la que entregó su Espíritu desde Pentecostés, porque el verdadero Bautismo por inmersión que debemos vivir es el de estar sumergidos permanentemente, como en una piscina bautismal, en el Agua Viva del Espíritu que solo recibió la Iglesia, para de ella surgir o nacer como hombres nuevos para Cristo al recibir nosotros también en algún momento de nuestra vida ese mismo Espíritu, al ser bautizados en Espíritu como en Pentecostés lo vivieron los Apóstoles. Ese es el Bautismo que salva y del que es figura el Rito. Y solo en la Iglesia Católica puede llegar a realizar el Rito lo que promete. 



La inmersión en las aguas del Bautismo es figura de nuestra vida en
la Iglesia, sumergidos en el Agua Viva del Espíritu, 
de la que nacemos de nuevo para Cristo.


Por ello nadie puede nacer o decir que ha nacido de nuevo del Agua y del Espíritu, o que es salvo, sin vivir la experiencia real de recibir el Bautismo en Espíritu.

Y hay que decirlo, que por estar fuera de nuestra Iglesia es que los hermanos separados nunca viven esa experiencia real del Bautismo en Espíritu, porque nadie puede nacer de nuevo del Agua y del Espíritu si la piscina bautismal o congregación está seca del Espíritu Santo, el que solo lo recibimos de la Iglesia, no al leer la Biblia fuera de ella.

¿Son contrarios la "no acepción de personas" y la Iglesia única de Cristo?


Los hermanos evangélicos dicen que no puede haber una Iglesia única en el mundo donde recibamos la salvación porque eso según ellos sería contrario a que Dios no hace acepción de personas, ya que también según ellos al establecer una sola Iglesia Universal estaría rechazando al resto de la humanidad, incluyendo a los que desean buscar a Cristo fuera de ella. Veamos si eso es cierto.

El hecho de que Cristo haya decidido formar UNA sola Iglesia Universal no significa que El haga acepción de personas porque esa Iglesia única FUE FORMADA PARA QUE EN ELLA TODOS LOS HOMBRES SIN EXCEPCIÓN NOS SALVEMOS...

Jesus hizo una Iglesia única y Universal, una para toda la Tierra, para que TODOS LOS HOMBRES ALCANCEMOS EN ELLA LA UNIDAD COMO UN SOLO CUERPO, a semejanza de la unidad universal existente entre Cristo y el Padre por el Espíritu Santo:

"No ruego sólo por éstos (los Doce), sino también por aquellos que, por medio de su palabra (su predicación), creerán en mí (la Iglesia sucesora directa de los Apóstoles de cada época), que sean UNO como tu y yo SOMOS UNO. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ELLOS también SEAN UNO en nosotros", Jn 17, 20-21...

Y al ver ESA UNIDAD UNIVERSAL EN UN SOLO CUERPO, el de Cristo, muchos hombres creen en Jesús: "PARA QUE EL MUNDO CREA QUE TU ME HAS ENVIADO",

lo que demuestra que también esa unidad DEBE SER y ES VISIBLE CLARAMENTE PARA TODOS LOS HOMBRES, porque viéndola muchos creen en El, lo que descarta que sea SOLO ESPIRITUAL o INVISIBLE como dicen también los evangélicos con la intención de esconder o minimizar el escándalo de su división en miles de grupos independientes unos de otros, la que de por si demuestra que no son en realidad de Cristo, aunque muchos de buena fe lo busquen. Pero la buena fe de algunos no convierte el error en verdad, como dice el Padre Jorge Loring...

Los separados confunden la "no acepción de personas", el que Jesus no rechaza a nadie, con la libre determinación de cada persona de no seguirlo en su Iglesia única, donde todos sin excepción tenemos cabida y donde nos pidió seguirlo...

No es Cristo quien rechaza a quienes libremente deciden seguirlo en otras religiones o congregaciones diferentes a la única que El en persona formó hace dos mil años cuando vino. Son esas personas las que han rechazado a Cristo al rechazar a su Iglesia, como el mismo Cristo lo dijo a sus discípulos:

"el que a ustedes rechaza a mi me rechaza y rechaza al Padre que me envió", Lc 10, 16...

Toda persona es libre de buscar a Cristo donde elija, pero Cristo dijo que solo estaría con los miembros de su Iglesia única, Mt 28, 19, y solo nos entrega su salvación en Ella, donde El dispuso dejarla en depósito, Hch 2, 1ss, en la Iglesia única que El en persona formó y envió al mundo entero hace dos mil años a predicar su Evangelio vivo para que creyendo nos salvemos, Mc 16, 15-16, donde El llega personalmente a nuestro encuentro para salvarnos, 1Cor 15, 5..

El argumento del Estado Laico es sin razón usado para disfrazar un anticlericalismo radical



Siempre que en algún país del mundo hay un evento en el que se destacan los valores de una persona o entidad católica, en cuya exaltación deben participar autoridades de gobierno de cualquier orden, municipal, regional o nacional, surgen las voces de algunos sectores o personas de ideología o de costumbres contrarias al pensamiento de la Iglesia, aduciendo que las autoridades de ningún Estado o ciudad deben participar en esos actos porque la Constitución y la Ley los consagran como Estados Laicos no confesionales, lo que según ellos se estaría violando al hacerlo.

Lo digo específicamente por una petición pública de  no asistencia hecha por un ciudadano ante el anuncio del Presidente Santos de Colombia de estar presente en la ceremonia de canonización de una colombiana, la Madre Laura Montoya, pero también se puede aplicar a los que protestan cuando la Iglesia organiza eventos de asistencia masiva cuya seguridad por mandato constitucional deben garantizar los Alcaldes de las ciudades comprometidas -como la Misa por las Familias o la Jornada Mundial de la Juventud o las visitas Papales- para lo cual deben aportar recursos humanos, logísticos o económicos; o cuando una calle o una plaza o una ciudad tiene el nombre de un santo; o cuando hay festividades consagradas por la Ley de cada país dedicadas a un santo o una fiesta Católica; o cuando se discute alguna Ley y los dirigentes de la Iglesia dan públicamente su opinión al respecto. Y seguramente se podría aplicar este análisis a muchos otros casos y situaciones presentadas con este mismo telón de fondo.

Tienen razón esos críticos en que ya hay muy pocos países en el mundo que sean confesionalmente católicos, incluso ha sido la misma Iglesia la que ha propiciado y defendido la libertad de culto de todos los pueblos, algo expresamente consagrado  en sus documentos oficiales:
“Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos.”, Declaración Dignitatis Humanae. CV II, art. 2.

Entonces no es cierto que la Iglesia pretenda que los estados limiten la libertad religiosa de los no católicos para imponer solo su Credo, pues eso ya vemos que no está ni en los principios católicos ni en la forma de actuar de la Iglesia que siempre ha sido respetuosa de esa libertad que ella misma proclama y defiende.
El problema radica en  que quienes levantan esas voces de protesta, aunque muchas veces lo puedan hacer de buena fe -no siempre-, están usando el falso argumento de la laicidad del Estado para disfrazar su anticatolicismo o anticlericalismo radical.

Me explico. Por el hecho de que el Presidente o alguna otra autoridad civil de un país propicie o participe en un acto que destaque los valores católicos de una persona o institución, no significa de ninguna manera que por ello el Estado esté perdiendo su calidad de Estado Laico o aconfesional para declararse católico. Simplemente está haciendo uso de su obligación constitucional de gobernar para todos sus ciudadanos, en forma independiente de su credo o actividad, y entre esos deberes está el de destacar a aquellos ciudadanos de su país o región o ciudad que por sus valores y actividades adquieren una relevancia pública notable.
Por el hecho de que por ejemplo la Presidenta de Argentina condecore a Lionel Messi por sus triunfos  internacionales al frente del Barcelona español, o que el Presidente Santos condecore a Falcao por sus actuaciones en Europa, no significa que con esos actos ellos se hagan hinchas de sus equipos o se estén adhiriendo a la personal creencia religiosa de los futbolistas, ni que el Estado argentino o el colombiano hayan dejado de ser imparciales con respecto a los otros equipos de fútbol o a los demás credos presentes en sus países. Simplemente los destacan por sus actuaciones en calidad de argentino o colombiano respectivamente, no por su credo ni por el color de su camiseta. No se debe confundir la gimnasia con la magnesia. Es falso que se viola el principio de un Estado Laico por realizar o propiciar o participar de esos actos pues igual se hacen –y deben hacerse siempre que sea oportuno- con personas destacadas de otras confesiones o creencias.

Es el mismo caso cuando las críticas van destinadas a los recursos humanos, logísticos o los fondos del presupuesto –efectivos de seguridad y tránsito, señales de tráfico y desvío, cierre de vías, publicidad para informar de estos, etc.-. que cada país o ciudad sede de un evento de afluencia masiva de la Iglesia debe destinar a garantizar la seguridad de los asistentes. Se dice que esos ítems o gastos debe asumirlos la Iglesia directamente. Paradójicamente, ese mismo argumento no se esgrime por ejemplo cuando los mismos recursos, y con muchísima mayor frecuencia que resulta ser escandalosa, son destinados a garantizar la seguridad en eventos masivos organizados por particulares como conciertos de artistas o partidos de fútbol, los que son realizados con fines de lucro de particulares, lo que por si solo sería una razón mas que válida para que asuman directamente esas responsabilidades.

Pero no las asumen por una sola razón: porque los estados no pueden delegar en particulares su obligación constitucional de garantizar la seguridad y las demás condiciones necesarias para el libre desarrollo de sus habitantes. El hecho de que algunos en la sociedad no consideren importante las actividades que desarrollan algunos otros no quiere decir que no se deben realizar. A mi personalmente no me gusta asistir al estadio aunque amo el fútbol, pero eso no quiere decir que por eso debo pedir que se acaben esos espectáculos o que el Estado no destaque los valores humanos que surjan en ese grupo.

Pero otro aspecto que también dejan de lado los que así opinan es que de plano  pretenden desconocer la opinión de muchos ciudadanos que viven y desean seguir viviendo en la tradición de los valores católicos, casi bimilenaria ya, gracias a la cual por ejemplo existen muchos festivos católicos o algunas calles tienen nombres de santos católicos, y muchos aspectos de las creencias católicas están reflejados en muchos ámbitos de la vida de una ciudad o región o país, precisamente porque la Religión no es ajena a las diferentes culturas sino todo lo contrario, porque se vive en ella. Por ello en determinados momentos de su historia sus dirigentes quisieron reconocer y expresar al instituirlos la forma de pensar y de sentir de gran parte de su población.

Los estados reflejan y deben reflejar lo que sus ciudadanos piensan y sienten, su cultura, sin perder nunca de vista la dignidad humana que le compete siempre defender, y solo debe rechazar lo que se oponga a ella, que es lo que daña a cada persona y a la  sociedad en general. Porque el mayor bien que puede hacer un gobernante por sus gobernados es permitir que vivan conforme a la voluntad de Dios, ya que esa es la única forma de alcanzar la plenitud cada ser humano, respetando a quienes libremente no deseen acogerse y llegar a ella.

En la práctica, los que pretenden que el Estado no participe en nada que sea católico o no destaque personas o valores católicos, o que los representantes de la Iglesia no opinen sobre algún asunto que se esté discutiendo en la sociedad, están tratando de desconocer una forma de pensar y sentir que están enraizadas en las costumbres y cultura de millones de personas que también son ciudadanos de la misma nación -en muchos países son la mayoría-, y que tienen derecho a expresarlo y vivirlo públicamente, y a ser destacados y auspiciados por sus gobernantes cuando sirvan de ejemplo a la comunidad entera.

En verdad los que en la práctica pretenden desconocer la libertad religiosa de los ciudadanos -incluso el derecho a no tener ninguna que es también una creencia- son los que se pronuncian en contra de que el Estado la garantice a los católicos –y con una excusa falsa de una laicidad del Estado que nadie viola-, pero piden que siempre esté dispuesto a defenderla para ellos, cuando cada Estado tiene el deber constitucional de garantizar la libertad de credo para todos sus gobernados, y no solo para unos cuantos. No se construye una democracia sólida cuando un grupo o corriente de opinión basa su existencia en la negación persistente del derecho de los demás a expresar y vivir la suya públicamente.

Así lo expresa y defiende la misma Iglesia:  “Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable. Todo hombre debe prestar a cada cual el respeto al que éste tiene derecho. El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana, especialmente en materia moral y religiosa (cf DH 2). Este derecho debe ser reconocido y protegido civilmente dentro de los límites del bien común y del orden público (cf DH 7).”, CIC, 1738.  

Los que en los casos mencionados dicen ser defensores de la libertad, paradójicamente son los que usan la libertad que las leyes y la sociedad en general si les respetan, para buscar que  el Estado no garantice la libertad religiosa a  los que no piensan como ellos. Eso no es objetivo ni imparcial. Ni bueno para una nación o sociedad.

El Imperio Romano, la Iglesia Católica Romana y los herejes ¿Quién persiguió a quien?


En la foto, durante los primeros tres siglos de existencia de la Iglesia Católica muchos de sus miembros fueron sacrificados en el Circo Romano. Uno de los mas famosos mártires fue San Ignacio, Obispo de Antioquía, en el año 106, enviado a Roma desde esa ciudad por negarse a adorar los múltiples dioses falsos romanos.

La inmensa mayoría de pastores y fieles evangélicos, no siempre con una buena intención, confunden en la Biblia y en la Historia posterior al Imperio Romano con la Iglesia de Roma.

Uno es el Estado, el Imperio Romano, y otra la Iglesia Católica Romana, las que tienen dirigentes y estructuras, organización y recursos completamente independientes una de la otra...

El Imperio Romano persiguió A LOS CATÓLICOS, los únicos cristianos que existían, durante los primeros tres siglos de existencia de la Iglesia, la que durante ese lapso de tiempo no tenía aún su sede en el Vaticano... Una pequeña parte de esa persecución la muestra el Nuevo Testamento (la encarcelación y juicio a Pablo por ejemplo, y lo narrado por Juan en el Apocalipsis 17 y 18)... 

Luego el Imperio Romano, al hacerse Constantino católico porque la reina madre Elena ya lo era, y gracias a que con el signo de la Cruz después de una visión gana la batalla del Puente Milvio contra Majencio por la que reunifica el Imperio, desde inicios del siglo IV (325) mediante el Edicto de Milán decreta la libertad de cultos y deja de perseguir a la Iglesia, momento EN QUE SE ACABARON LAS PERSECUCIONES DEL IMPERIO ROMANO A LOS CRISTIANOS. 

Solo desde el siglo IV la Iglesia SE RADICA EN LA COLINA VATICANA porque Constantino le cede la propiedad de esos terrenos debido a que ya eran desde el siglo I un sitio de peregrinación de todos los cristianos o católicos del mundo PORQUE EN ELLA ESTABA SEPULTADO EL APÓSTOL PEDRO, SU PRIMER JEFE UNIVERSAL. 
Solo desde ese momento la misma Iglesia que Cristo formó en Jerusalén en el siglo I con Pedro y los demás Apóstoles, tiene su dirección general como sede visible en el Vaticano. 

A partir del año 480, en que se declara a la Iglesia Católica como la única Religión del Emperador y del Imperio, EL MISMO IMPERIO ROMANO COMENZÓ A PERSEGUIR ¡¡¡A LOS HEREJES!!!, a los que despreciaban a la Iglesia Católica, al cristianismo único y verdadero, porque la costumbre en esa época era que todo el pueblo era obligado por la ley a seguir la misma Religión del Emperador... El hecho de que el Emperador era Católico no quiere decir que fuera la Iglesia la que persiguiera a los herejes, ni que ella los juzgara, lo hacian los tribunales del Imperio de acuerdo a las leyes ... 

Son dos situaciones completamente diferentes... en los primeros tres siglos el Imperio persigue A LOS CRISTIANOS VERDADEROS, A LA IGLESIA CATÓLICA QUE FORMÓ JESUCRISTO EN PERSONA EN JERUSALÉN... 
Y a partir del siglo IV el Imperio Romano PERSIGUE A LOS HEREJES, a los que reniegan del cristianismo verdadero, aunque lo hagan para seguir un falso cristianismo como es el caso de los Valdenses en el siglo XII, que es el primer grupo independiente cristiano no católico que surge después de los Montanistas, de breve duración en el siglo II...

Y es necesario anotar que el Imperio Romano de Occidente desaparece a finales del siglo V, en el año 472, solo 90 años después de haber sido declarada la Religión Oficial, dando paso a la formación de estados y territorios independientes unos de otros en Europa, cuyos soberanos continúan la persecución CONTRA LOS HEREJES por la misma razón de que todo el pueblo era obligado por la ley a cumplir la misma Religión del Rey o Soberano so pena de cárcel o la ejecución en casos graves, lo que posteriormente en países como España da origen a tribunales especializados como el de la Inquisición, 100% estatal...

Por ello es falso decir que los perseguidos en la Biblia y en los primeros tres siglos del cristianismo eran evangélicos porque estos solo aparecen en el siglo XVI. Eran Católicos... cuando existieron y desaparecieron los Montanistas en el siglo II la Iglesia Católica era la perseguida por el Imperio...

Y es falso también decir que la Iglesia Católica al hacerse la oficial del imperio persiguió supuestamente a otros cristianos porque lo hizo el Imperio Romano y perseguía grupos HEREJES que se rebelaban contra la autoridad y la Religión del Emperador... 

Y es falso decir que la Iglesia católica es la Gran Ramera o la Babilonia cuando siempre se nombra asi es al Imperio Romano... Ver http://lasverdadesreveladasenlabiblia.blogspot.com/2010/08/aaa-la-gran-ramera-o-prostituta-la-gran.html

¿Justifica el texto de Mc 16, 15-16 el no bautismo de niños por no tener uso de razón?



"Y les dijo: «Id por todo el mundo y PROCLAMAD EL EVANGELIO a todas las gentes. 16. EL QUE CREA y SEA BAUTIZADO SE SALVARÁ; el que no crea, se condenará.", Mc 16, 15-16

A) ¿A QUE ENVIÓ JESÚS HACE DOS MIL AÑOS A SU ÚNICA IGLESIA EN ESTE TEXTO? 
¡¡¡A PREDICAR EL EVANGELIO!!! EL QUE EL ESPÍRITU LES DICTABA, NO EL ESCRITO (no existía)... 

B) ¿LOS ENVIÓ EN ESE TEXTO A HACER EL RITO DEL BAUTISMO? 

No. Entonces no se puede relacionar este texto con el Rito del Bautismo...

C) ¿QUE LE SUCEDE AL QUE CREE A LA PREDICACIÓN DE LA IGLESIA SEGÚN ESTE TEXTO? 
En su corazón es bautizado en Espíritu por la gracia que solo nos llega después de creer a la predicación que es lo que dice el texto ("el que crea –a la predicación- y sea bautizado se salvará". En ese mismo sentido se debe entender Mt 28, 17ss. Leer también Jn 17, 20-23)...

D) ¿TIENE ESO QUE VER CON EL RITO DEL BAUTISMO COMO TAL? 

No... El texto habla solo del Bautismo en Espíritu, que es el que nos llega al creer a la predicación de la Iglesia... Y de tanto creer se termina recibiendo el Espíritu como los Apóstoles en Pentecostés (Hch 1, 5), que es el Bautismo definitivo, cuando se recibe la salvación... El Bautismo es toda nuestra vida siguiendo a Cristo en su única Iglesia sumergidos en Ella, en el Agua Viva del Espíritu que solo Ella recibió desde Pentecostés, de donde nacemos a la vida nueva cuando lo recibimos también... 

E) ¿PORQUÉ ES IMPORTANTE BAUTIZAR EN EL RITO A LOS BEBÉS?
a) Porque lo hace ¡¡¡sobrenaturalmente!!! miembro de la Iglesia única de Cristo al comunicarle el Espíritu inicial (con ningún otro bautismo fuera sucede esto)... 

b) Porque le anula de inmediato el pecado original que es la ausencia de la gracia, la separación de Dios, con la que nació, lo que le evitará caminar cada vez mas lejos de Dios... 

c) Porque lo hace apto para ser guiado por la gracia del Espíritu Santo evitándole pecados a medida que crece y durante toda su vida...

Si se espera a que crezca para bautizarlo, en ese tiempo no tiene acceso a la gracia y obligadamente se alejará de Dios en su corazón aunque sea bueno, y será mas difícil su conversión, y hasta se puede perder durante su crecimiento y adolescencia como les ha pasado a muchos si cae en un pecado mortal...

F) ¿PARA RECIBIR ALGUNO DE ESOS BIENES ESPIRITUALES QUE NOS DA EL RITO DEL BAUTISMO ES NECESARIO TENER USO DE RAZÓN? 
No. Porque no se necesita creer a ninguna predicación para recibirlos, solo se reciben por ser bautizados en el Rito. Y no se recibe la salvación en el Rito aunque sea bebé o adulto. La salvación viene después con el Bautismo en Espíritu cuando crea mucho a la predicación de la Iglesia Católica... 
Y como el bebé no puede decidir por si mismo sus padres deciden por el, lo mismo que con el colegio, la ropa, los alimentos, etc... No se espera a que crezca para que escoja su colegio o su comida...

Recordemos que los primogénitos judíos eran consagrados a Dios desde los 40 dias de nacidos, como lo hizo Maria con Jesús (Lc 2, 21)... Sin uso de razón eran consagrados a Dios ¡¡¡de por vida!!! , lo que demuestra que no se necesita ser adulto para consagrarse a Dios, porque el Rito del Bautismo es un acto solo de Dios que se compromete a llevar a la salvación al bautizado si al crecer cree y obedece a Dios, si se convierte... La conversión verdadera que da la salvación es muy posterior al Rito…

El bautizado no puede hacer nada por si mismo para llegar a la salvación mas que creer cuando crezca, por lo que puede recibir el Bautismo siendo bebé pues lo que nos comunica el Rito del Bautismo no requiere creer racionalmente antews, y mientras crece la gracia en su interior lo dispone mejor para la salvación evitándole pecados.

Si Jesús y los apóstoles fueron claros en que nada podemos hacer por nuestras fuerzas para obtener nuestra salvación, ni siquiera siendo adultos porque no es por obras nuestras sino un don de la gracia de Dios (Ef 2, 8-9; Hch 15, 11), y si la salvación no se recibe en el Rito del Bautismo sino con el Bautismo en Espíritu, entonces ¿porqué razón no podemos recibir la gracia siendo bebés si todo es obra de la gracia y no necesita nuestra razón para actuar en nosotros sino posteriormente para creer y salvarnos?. 
Por eso dijo Jesús "dejad que los niños vengan a mi, no se lo impidáis", y la primera forma de ir a Jesús, siendo bebé o adulto, es con el rito del Bautismo. Por eso en ninguna parte del NT se prohíbe bautizar niños, como no se prohibía en el AT circuncidar ni presentar en el templo a niños. Era orden de Dios. 

Los primeros bautizados en el NT eran adultos por eso, por ser los primeros (Abraham y los de su tribu se circuncidaron adultos por ser los primeros, pero dijo Dios que los hijos que en adelante nacieran se circuncidaran a los 8 dias), pero en muchos textos dice que se bautizaban familias enteras (1 cor 1, 16; Hch 11, 14: 16, 15-33; 18, 8), lo que necesariamente muchísimas veces incluyó bebés. Porque una vez recibida la gracia se quiere y se debe compartir con los hijos. Nadie que recibe un tesoro quisiera que sus hijos no lo disfrutaran también...


¿Qué significa la frase de Jesús "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" de Jn 8, 32?





La verdad es la persona de Jesucristo, como El mismo lo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14, 6)... "En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y LA PALABRA ERA DIOS" (1, 1)... "Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros (1, 14)...

"Conocer la verdad" es entonces conocer a Jesucristo en persona, ser como El, reproducir su imagen en nosotros: "pues a los que de antemano conoció, también los predestinó A REPRODUCIR LA IMAGEN DE SU HIJO, para que fuera El el primogénito ENTRE MUCHOS HERMANOS" (Rom 8, 29).

Conocer la verdad entonces no es solo conocer intelectualmente aspectos de la vida de Jesús o de la fe al aprender unos versículos de la Biblia. Es ser como Cristo dentro de nosotros, reproducir su imagen... La verdad es Jesucristo, no un Libro, aunque hable de El y de la fe...

El Nuevo testamento revela que somos como El cuando Cristo vive en nosotros, como lo dijo Pablo: "con Cristo estoy crucificado y no soy yo quien vive sino que es Cristo quien vive en mí" (Gal 2, 20). Eso es vivir la Cruz y la resurrección de Cristo en nuestro interior...porque nos hemos unido a El desposándonos con Cristo ("ese es el sentido del verbo "conocer" en este texto de la Biblia, desposarse, hacerse uno con Cristo: "no la conoció hasta que dio a luz a su hijo", Mt 1, 25; ver también ).

Y nos desposamos con Cristo al recibir visiblemente su Espíritu como en Pentecostés lo recibieron los apóstoles (Hch 2, 1), y posteriormente los discípulos (10, 54; 19, 6) que lo siguieron como miembros en esa misma y única Iglesia que Cristo en persona formó hace dos mil años con los doce Apóstoles (2, 41-47).

Por ello "el mensaje de la verdad" es la predicación que directamente hizo Jesús a los Apóstoles (no el Evangelio escrito porque no existía escrito en época de Jesús), la que el Espíritu directamente le dictaba desde su Bautismo, y que los Apóstoles continuaron desde Pentecostés (2, 14ss).

Porque al predicarnos su única Iglesia es Jesús en persona quien nos predica como lo hizo con los Apóstoles, porque en sus miembros está resucitado y presente por su Espíritu Santo, que es por lo que dijo que quien los escuchaba a ellos, a los miembros de su iglesia, lo escuchaba a El, y que quien los rechazaba a ellos lo rechazaba a El (Lc 10, 16; ver Jn 17, 20-23; Mc 16, 15-16)...

Solo viviendo esa experiencia de unión real con Cristo es que somos libres porque Jesús en persona nos viene a liberar de la ley del pecado y de la muerte interior, espiritual, para llevarnos a una nueva vida en El, siendo guiados directamente por su Espíritu Santo (Hch 8, 29), que es quien nos hace hijos de Dios, como Cristo (Rom 8, 14)...
Eso es lo que nos diferencia de la Antigua Alianza, en que ya no somos guiados solo por la Ley escrita sino por Dios mismo: "He aquí que días vienen en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza; Esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo", Jer 31, 31.33.

Ese es el nuevo nacimiento de que habló Jesús (Jn 3, 5) porque ya no nos conducimos por nuestra voluntad y deseos humanos ni por algo escrito sino por la voluntad de Dios dada directamente por su Espíritu después de recibirlo...

Eso es adorar “en Espíritu y Verdad” (Jn 4, 24) porque al recibir el Espíritu que Cristo recibió en su Bautismo (Mt 3, 13-17) somos como Cristo, y adoramos como Cristo, con su mismo Espíritu y en la misma verdad que es El mismo...

Por eso dijo Jesús que El es el único mediador entre Dios y los hombres (1Tim 2, 5), que nadie va al Padre sino por El (Jn 14, 7), porque solo siendo nosotros como El es llegamos al Cielo, al Padre y a la salvación...

Y ser como El solo podemos vivirlo en la misma Iglesia única que Cristo en persona formó hace dos mil años porque solo en ella quedamos inmersos en el Bautismo, en el Agua viva del Espíritu Santo que solo la Iglesia recibió desde Pentecostés, para surgir de allí como personas nuevas cuando nosotros también lo recibamos.
Ese es el verdadero bautismo por inmersión que debemos vivir, sumergidos en la Iglesia... Por ello envió Jesús a su Iglesia ¡¡¡a bautizar!!! en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28, 18-20)... A bautizar no solo en el rito, sino en Espíritu (Hch 1, 5), para que lo recibamos como una experiencia real de vida, no imaginaria, y nos salvemos...

Por ello fuera de Ella no se puede experimentar ese Bautismo en Espíritu (Hch 1, 5), ni el conocer la verdad, ni nacer de nuevo...

Y quien se sale de la Iglesia seducido por vanas e ineficaces filosofías humanas en grupos recién formados por otras personas y no por Cristo, lo que hace es quedar al margen del Bautismo e interrumpir ese proceso de transformación interior en Cristo que ya haya recorrido, malogrando en verdad la recepción real del Espíritu y su salvación...

Que es la verdadera idolatría y como salir de ella



"Os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo (la Tierra Prometida es figura de la vida en la presencia de Cristo).

"Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré" (no dice exactamente "idolos").

"Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un Espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne".

"Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas."

Habitaréis la tierra que yo di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios". (Ez 36, 24-28

Esto que citamos se comenzó a cumplir desde Pentecostés, y se cumple en cada creyente cuando VIVE LA EXPERIENCIA de recibir el Bautismo en Espíritu (Hch 1, 5) cuando recibimos el Espíritu Santo como los Apóstoles lo recibieron en Pentecostés, VISIBLEMENTE (Hch 10, 54; 19, 6) ...

Esta cita no quiere decir que al bautizarnos en un Rito ya lo vivimos en plenitud... porque es diferente el Rito del Bautismo, que lo debemos recibir al iniciar nuestro camino de fe en la Iglesia (Hch 2, 38), al Bautismo en Espíritu que lo vivimos cuando ese Espíritu de Cristo se nos manifiesta (Hch 2, 1; 10,54; 19, 6) y nos hace semejantes a El (Gal 2, 20; Rom 8, 29)...

Solo al vivirlo como experiencia real quedamos limpios porque es el Agua viva del Espíritu la que nos limpia de nuestras inmundicias, solo en ese momento salimos de la idolatría porque ya JESÚS habita en nosotros.
La idolatría es no ser como Jesús en nuestro interior, con lo que adoramos al ídolo o dios falso que hemos construido dentro de nosotros siguiendo nuestra voluntad y proyectos y no los de Cristo, porque seguimos y adoramos nuestra propia imagen y no la de Cristo.
Por eso dice: "Infundiré mi Espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas", que es el objetivo de la fe, vivir en Cristo, ser como Cristo después de recibir el Espíritu en su Bautismo. En realidad la idolatría no tiene nada que ver con las imágenes católicas.

Todo el que no haya vivido esto vive en la idolatría aún, pero solo en la Iglesia Católica se puede vivir y salir de la idolatría porque el Bautismo en Espíritu solo lo puede transmitir la Iglesia única que formó Cristo hace dos mil años porque fue la que lo recibió. Nadie en el Nuevo Testamento lo recibió fuera de Ella.

Y nos lo transmite, para llegar a vivirlo como experiencia real de vida, a través de su predicación que es la que nos permite CREER en Jesús al aceptarla (Jn 17, 20-23; Mc 16, 15-16; Mt 28, 16-20) y de los Sacramentos principalmente el Bautismo que es el inicio del camino y es necesario para llegar un dia a vivirlo (Hch 2, 38), la Eucaristía que es el recibir a Cristo en nosotros para ir siendo transformados en alguien como El (Mt 26, 26; Jn 6, 54) y la Confesión que nos va quitando los obstáculos que ponemos a Cristo con nuestros pecados (Jn 20, 23, Hch 19, 18).
Solo por estos medios salimos de la idolatría y llegamos a la plenitud de la fe, de la que no se puede salir solo siendo impecables comportamentalmente, sin haber sido transformados interiormente (Leer 1Cor 10; Gal 5, 18-25; Col 3, 4-10).http://www.bibliacatolica.com.br/03/53/10.php#.UQsclh1dNTA

Quien se retira de la Iglesia lo único que logra es interrumpir lo que ya lleva de camino recorrido para llegar a experimentar este Bautismo en Espíritu que son las arras de la salvación, el salir de la idolatría, lo que nos confirma el tenerla en el mas allá cuando muramos.

"los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos..."

REFUTACIÓN A UN HERMANO QUE CAMBIÓ ESTE TEXTO BÍBLICO PARA MOSTRAR FALSAMENTE EN UN GRUPO QUE AQUÍ SE HABLARÍA CONTRA LOS RELIGIOSOS y NO CONTRA LOS NO RELIGIOSOS:

VERSIÓN FIEL A LOS MANUSCRITOS ORIGINALES DE 2Tim 3, 1-10 (los paréntesis son nuestros y tienen un fin explicativo):

"Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles" (desde el siglo XVI con la Reforma se concretó esta profecía);

"los hombres serán egoístas" (solo piensan en si mismos y odian a los demás y por eso rompen la Comunión de la Iglesia),

"avaros" (interesados solo en el dinero o diezmo de los fieles),

"fanfarrones" (se atribuyen lo que no viven: "ya estoy salvo y para siempre salvo, los demás están condenados al infierno"),

"soberbios" ("somos los mejores "cristianos" sobre la Tierra, mejores que Jesús incluso"),

"difamadores" (mienten para quitar la buena fama de los que no son de su fe),

"rebeldes a los padres" (a los naturales y a los espirituales, a los de la Iglesia, despreciando la Tradición),

"ingratos" (se van lejos de Cristo y de la Iglesia única que les amamantó espiritualmente, interrumpiendo su camino hacia la salvación),

"IRRELIGIOSOS" ("Cristo si, pero su Religión que es su Cuerpo no"),

"desnaturalizados" (reniegan de la Fe madre y a la Virgen María de la que nació),

"implacables" (no tienen compasión de nadie ni límite para sus actos en contra de los demás),

"calumniadores" (dicen las mayores barbaridades sin pudor alguno para dañar la honra de los demás),

"disolutos" (embriagados en su propia concupiscencia, capaces de los peores crímenes contra los que asisten a sus congregaciones),

"despiadados" (denigrarían hasta de su progenitora si no les da la razón en sus mentiras),

"enemigos del bien" (de la fe verdadera de Cristo que enseña su única Iglesia, Mt 28, 19),

"traidores" (de Cristo, pues forman congregaciones para combatir la de El),

"temerarios" (no tienen límite alguno para la maldad y la calumnia),

"infatuados" (solo se fijan en las frases bonitas como si fueran conjuros que se realizan por arte de magia, pero sin vivir las experiencias de la fe verdadera),

"más amantes de los placeres que de Dios" (el placer de sus propios razonamientos y poder, sus lujos desmedidos y los delitos contra sus fieles),

"que tendrán la apariencia de piedad" (creen erradamente que la santidad es impecabilidad comportamental),

"pero desmentirán su eficacia" (porque no tienen a Cristo que nos da la autoridad verdadera para llevar a otros a la salvación).
"Guárdate también de ellos."

"A ESTOS PERTENECEN ESOS QUE SE INTRODUCEN EN LAS CASAS" (es su único sistema de "evangelización")

"y conquistan a mujerzuelas cargadas de pecados y agitadas por toda clase de pasiones" (sin firmeza en su fe y que se dejan llevar por cualquier "viento de doctrina"),

"que siempre están aprendiendo" (de la Escritura) "y no son capaces de llegar al pleno conocimiento de la verdad" (porque nunca reciben el Espíritu que la completa).

"Del mismo modo que Jannés y Jambrés se enfrentaron a Moisés, así también estos se oponen a la verdad" (la de Cristo, la que solo enseña la Iglesia única que El mismo formó, Jn 17, 20, 23);

"son hombres de mente corrompida" (aceptan cualquier razonamiento aunque sea contrario a las evidencias),

"descalificados en la fe" (porque viven una fe solo racional, sin unión real con Cristo).

http://www.bibliacatolica.com.br/03/62/3.php#.UQs08B1dNTA

"Pero no progresarán más, porque su insensatez quedará patente a todos, como sucedió con la de aquéllos (el evangelismo de las sectas está en declive desde hace mucho).

Tú, en cambio (Timoteo, miembro de la misma Iglesia única de Pablo, la que Cristo fundó hace dos mil años con los Apóstoles), ¡¡¡¡ME HAS SEGUIDO!!!! ASIDUAMENTE EN MIS ENSEÑANZAS, CONDUCTA, PLANES, FE, PACIENCIA, CARIDAD, CONSTANCIA (siguiendo a Cristo a través de las autoridades de su Iglesia única llegamos a El y a la salvación).

En fin, probado Esteban que dice todo lo contrario de lo que dijiste en tu post, y no lo dice de nosotros...

"Pero los cobardes, los incrédulos, los depravados, los asesinos, los lujuriosos, los hechiceros, los idólatras y todos los falsos, tendrán su herencia en el estanque de azufre ardiente, que es la segunda muerte"

Muchos hermanos citan este texto de la Biblia para descalificar la fe de otros, especialmente los católicos, lo que hace necesario su análisis a la luz de las Escrituras para determinar que dice realmente.

Citamos el texto:

Ap 21 1 Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.

2 Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.

3 Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios.

4 Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y agregó: «Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito.

6 ¡Ya está! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

7 El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo."

8 Pero los cobardes, los incrédulos, los depravados, los asesinos, los lujuriosos, los hechiceros, los idólatras y todos los falsos, tendrán su herencia en el estanque de azufre ardiente, que es la segunda muerte».

Se debe aclarar que Juan hablaba aquí a los discípulos de su misma Iglesia en Asia, en los que se cumplen las promesas de los verss. 1 al 7, a los que advierte que los que no viven según sus enseñanzas, que son los descritos en el vers. 8 se condenarán...

Por lo que "los cobardes e incrédulos" son los que no siguen a Cristo en su Iglesia, porque El mismo dijo que quien recibía a su Iglesia lo recibía a El, y que quien la rechazaba lo hacía con El y con el Padre, lo que significa ser incrédulo (Lc 10, 13-16), lo que son los evangélicos que son los que la rechazan al estar fuera...

Los "abominables y homicidas" son los que dicen abominaciones como las falsas doctrinas del sectarismo evangélico en contra de la única Iglesia de Cristo, y cometen el homicidio de la verdad de Cristo pues son asesinos de la verdad...

Los fornicarios son los que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio o sin casarse, y los casados y por eso adúlteros y fornicarios son los pastorcetes evangélicos (mas del 10% caen en este tipo de delitos). Los sacerdotes que lo cometen no pasan del 0,04%, muchísimos menos... Y también los fornicarios son los que adulteran espiritualmente viviendo en creencias y congregaciones falsas, rechazando a la única iglesia que cristo formó hace dos mil años...

Los hechiceros o brujos son los que creen en brujerías o hechicerías y las usan o practican, como por ejemplo quienes creen que al decir de boca algo que está escrito en la Biblia ya se cumple como por arte de magia en quien lo dice, como el cuento de que solo al decir que se acepta al Señor como Salvador personal y se bautizan fuera de la Iglesia ya se es salvo, pero nunca viven las experiencias reales que hicieron a los discípulos del NT cristianos verdaderos, como seguir a Cristo como miembros de su misma Iglesia para llegara a recibir el Espíritu como en pentecostés, que es el que nos hace cristianos adultos y nos comunica la salvación...
O el decir que la sola muerte de Cristo en la Cruz ocurrida hace dos mil años nos salva desde la distancia como por arte de magia, sin nunca tomar la Sangre ni comer el Cuerpo que Cristo derramó en la Cruz que dijo que iban a estar en la Eucaristía (Mt 26, 20; 1 Cor 11, 23), lo que equivale en la práctica a creer que Jesús es mago y que por una especie de sortilegio o hechicería dicha hace dos mil años ya nos ha salvado... Eso es creer que la Biblia es un libro de conjuros estilo Harry Potter, y que el cristianismo es hechicería y superstición, porque lo que dicen nunca se realiza en ellos...

Como "los idólatras" se refiere aquí a los que llevan una vida disipada o en creencias falsas, y no de acuerdo a las enseñanzas de los apóstoles, los dirigentes de la única Iglesia de Cristo (no tiene nada que ver con imágenes de la Iglesia de Juan que si las usaba y no son de ídolos), lo que dijo Pablo: "“Hermanos, os mandamos en nombre del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente y NO SEGÚN LA TRADICIÓN QUE DE NOSOTROS RECIBISTEIS” 2 Tes 3,6... O SEA QUE VIVIR DESORDENADAMENTE ES VIVIR SEGÚN OTRAS TRADICIONES DIFERENTES A LA DE LA ÚNICA IGLESIA DE JUAN, QUE ES LA QUE CRISTO FORMÓ HACE DOS MIL AÑOS, LA CATÓLICA... Ya vimos que los evangélicos no viven de acuerdo a la Tradición de la Iglesia que es la misma de los Apóstoles, sino desordenadamente en tradiciones que no son de Cristo, por lo que son idólatras separados, los que han reemplazado a Dios con doctrinas y creencias falsas, doctrinas humanas sacadas de su propia razón y mollera, porque se han hecho dioses de si mismos, con lo que han convertido a sus pastorcetes y a si mismos en ídolos porque los siguen a ellos o a si mismos y sus doctrinas EN CONGREGACIONES ACÉFALAS e ILEGÍTIMAS FUNDADAS POR ELLOS, y no a Cristo en la Iglesia que El mismo fundó hace dos mil años...

Y esos idólatras son los mismos mentirosos que enseñan doctrinas falsas que no son del Dios único y verdadero.... Así como abundaban en la época de Pablo abundan hoy....

Por eso es que Jesús dijo que El es el único camino, la verdad y la vida y que nadie iba al Padre sino es por El, es decir, QUE SIN LLEGAR A SER COMO EL NO PODEMOS LLEGAR AL PADRE y A LA SALVACIÓN... Lo que dijo Pedro en Rom 8, 29: "En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó A REPRODUCIR LA IMAGEN DE SU HIJO, para que él fuera el Primogénito ENTRE MUCHOS HERMANOS"...

Y TODO EL Nuevo Testamento  MUESTRA QUE TODOS LOS DISCÍPULOS QUE ALLÍ APARECEN SIGUIERON A CRISTO COMO MIEMBROS DE SU MISMA IGLESIA, NO POR EL EVANGELIO ESCRITO, EL QUE NI SIQUIERA EXISTÍA EN ESA ÉPOCA...

SALVACIÓN, ES UNA FARSA...

¿Cuál es el Evangelio que salva? ¿cual es la función de la Escritura? ¿Quién debe interpretarla para garantizar su correcta lectura?





La Biblia por su complejidad natural de haber sido escrita por miembros de otra cultura y en idiomas diferentes al nuestro, no es fácil de entender y si es fácil de sacarla de su contexto histórico, religioso, cultural, linguístico o político que lleven a errores de interpretación. 


Tanto es así que por eso Jesús estableció un Magisterio que con ayuda sobrenatural nos la pueda explicar sin error, el que ejercieron los Apóstoles después de Pentecostés. Un ejemplo claro de ello fue lo que hizo Felipe con el eunuco etíope, llevado por el Espíritu, quien ante la pregunta de si entendía el texto de Isaías  que iba leyendo, siendo humilde contestó: 


"¿como voy a saber de que habla si alguien no me lo explica?", Hch 8, 26-39. 


Y por eso Felipe, en uso de su autoridad espiritual y magisterial, le explicó y el eunuco pudo saber a ciencia cierta la verdad que sin explicación no entendía. Porque Felipe había experimentado con su conversión, al recibir visiblemente el Espíritu que desde entonces lo guiaba, el llegar a la verdad completa que solo el Espíritu revela, obteniendo con ello una capacidad superior a cualquier otra persona que no la ha vivido para conocerla y enseñarla.


Y es lógico que exista una autoridad suprema para interpretar la Escritura porque es lo que vemos en la vida diaria, donde resulta que en todas las actividades humanas hay expertos que enseñan los secretos de su arte o profesión a los neófitos, a los que inician y por eso deben aprender, a los menos entendidos, porque han llegado a una altura de conocimientos mayor que la de los demás. Por eso por ejemplo hay un Organo Jurídico en cada país, compuesto por los mas sabios y autorizados, que nos interpretan las leyes porque el pueblo no sabe hacerlo por si mismo.

Incluso los abogados que son estudiados en leyes deben someterse y respetar y obedecer lo que interpretan las autoridades del máximo órgano judicial de su disciplina, por lo que con mucha mas razón deben hacerlo la gente que no tiene esos estudios y capacidad. Y de esa forma, siguiendo todos solo esa única interpretación autorizada y respetada, llegan todos a tener el mismo pensamiento respecto a las leyes y la misma forma de obedecerlas. 

Y sus interpretaciones van asegurando para las generaciones futuras en su mismo cargo, y para todo el pueblo, un acumulado o tradición doctrinal o jurisprudencial que sirve de referencia y consulta obligada ante cualquier duda.


Si se dejara a cada uno de los ciudadanos interpretar las leyes por si mismo cada uno llegaría a una interpretación diferente de la misma ley, porque la interpretarían subjetivamente de acuerdo a sus gustos y criterios personales, buscando que sea menos severa con ellos y el delito que hayan podido cometer, o sea muy severa con quienes estén juzgando que no sean de su agrado, y entonces eso evitaría que hubiera una administración de justicia eficaz. Por ello siempre es necesario un organismo que interprete correctamente las leyes para nosotros.


Y no puede ser diferente, e incluso se hace aun mas necesario, ese organismo superior en materia de interpretación de la verdad cristiana y de las Escrituras porque las disciplinas y conocimientos requeridos son muy superiores y mucho mas extensos a los requeridos para interpretar por ejemplo la Constitución o una ley de un país.

Pero para determinar si fue establecido en realidad por Jesús y existe ese órgano que deba explicarnos la verdad y enseñarnos la fe, es necesario hacer un recorrido por las Escrituras para que sean ellas las que nos respondan a las preguntas que nos formulamos en el título de este artículo.

Lo primero que debemos aclarar es que "entiende" la Escritura por "Palabra de Dios".

Juan nos dice: "Y la Palabra estaba con Dios, y LA PALABRA ERA DIOS"... "Y LA PALABRA SE HIZO CARNE"... Jn 1, 1.15. 

Ello quiere decir que la Palabra de Dios es una persona, Dios, que se ha encarnado en nuestra historia, Jesucristo. Y ello quiere decir que la Palabra de Dios no es un Libro, no es la Biblia.



Eso lo confirma Pablo a los hebreos: "Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos NOS HA HABLADO POR MEDIO DEL HIJO a quien instituyó heredero de todo", Hb 1, 1-2.

Definitivamente la Palabra de Dios es la persona de Jesucristo que vino a hablarnos metido en nuestra propia realidad de vida, en nuestra historia concreta.


También dice Pablo a los Efesios: 

"Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, QUE ES LA PALABRA DE DIOS", 6,17 

Jesús es la Palabra de Dios por la Palabra que el Espíritu directamente le comunica desde su Bautismo en el Jordán.

Y Cristo está encarnado en su Iglesia, como nos dijo Pablo: 

"y no vivo yo, sino que ES CRISTO QUIEN VIVE EN MI", Gal 2, 20. 

Así lo dijo también a los romanos: 

"Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó A REPRODUCIR LA IMAGEN DE SU HIJO PARA QUE FUERA EL EL PRIMOGÉNITO ENTRE MUCHOS HERMANOS", Rom 8, 29. 


Ello quiere decir que Cristo sigue hablándonos por medio de los dirigentes de su única Iglesia. 

Así lo dijo el mismo Jesús a los Apóstoles, los primeros dirigentes: 


«QUIEN A VOSOTROS OS ESCUCHA A MI ME ESCUCHA; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.», Lc 10, 16, 

Escuchamos a Jesús escuchando a su Iglesia. Rechazan a Jesús y al Padre quienes rechazan a su Iglesia.


Porque solo se puede creer en Jesús creyendo a la predicación de la única Iglesia que Cristo formó hace dos mil años, porque es la misma predicación de Jesús que escucharon los Apóstoles en persona:

"No ruego sólo por éstos (los Doce), sino también por aquellos que, POR MEDIO DE SU PALABRA CREERÁN EN MI", Jn 17, 20. 

En eso consiste la única mediación de Cristo, que El vive encarnado en su Iglesia para interceder por todos los que lo sigamos en Ella y para llevarnos a ser como El para que lleguemos al Padre: 

"Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos", 1Tim 2, 5-6.


Por eso Jesús envió a su única Iglesia al mundo entero mucho antes de que existiera el Evangelio escrito: 

"Y les dijo: «Id por todo el mundo y PREDICAD EL EVANGELIO a toda la creación (una sola Iglesia para el mundo entero). EL QUE CREA (a la predicación) y sea bautizado (por la predicación), SE SALVARÁ; el que no crea, se condenará.", Mc 16, 15-16 

Es el Evangelio vivo en la predicación de la Iglesia el que salva porque Cristo está en Ella: "yo estaré con ustedes todos los dias hasta el fin del mundo", Mt 28, 20.

Por eso como Pablo, toda la Iglesia predica desde el principio hasta hoy a quienes siguen a Cristo en Ella: 

"doy gracias a Dios porque LA PALABRA QUE OS PREDIQUÉ la recibisteis no como palabra de hombre sino como lo que en verdad es, COMO PALABRA DE DIOS", 2Tes 3, 16.

"En él también vosotros, TRAS HABER OÍDO LA PALABRA DE LA VERDAD, EL EVANGELIO DE VUESTRA SALVACIÓN (sin Evangelio escrito), y CREÍDO TAMBIÉN EN EL, FUISTEIS SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO DE LA PROMESA", Ef 1, 13. 

Solo ese Evangelio vivo del Espíritu que predica la Iglesia puede transmitir el Espíritu, recibido visiblemente como en Pentecostés, a los creyentes que lo creen.



LA FUNCIÓN DE LA ESCRITURA:
Muchos en este punto se preguntan entonces ¿cual es la función de la Escritura? La misma Escritura nos responde según lo que definió Juan: 

"Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro (no toda la verdad está en la Escritura). ESTAS HAN SIDO ESCRITAS PARA QUE CREÁIS QUE JESÚS ES EL CRISTO, el Hijo de Dios (por lo que se narra de El podemos saber quien es el Mesías) y PARA QUE CREYENDO (creyendo como lo dice Jesús en Jn 17, 20 y Mc 16, 15-16 que mencionamos antes, al creer a la predicación de la Iglesia, no por la misma Biblia) TENGÁIS VIDA EN SU NOMBRE", Jn 20, 30-31.

La Escritura es fundamental para la vida de la Iglesia porque por ella podemos saber quien es el Mesías y como seguirlo en la Iglesia que El mismo formó, para llegar a vivir el cristianismo como se debe vivir, en plenitud, llegando a ser como Cristo que es la plenitud de nuestra fe. 



¿QUIÉN DEBE INTERPRETAR LA ESCRITURA PARA ESTAR SEGUROS DE QUE SE HACE CORRECTAMENTE y DE ACUERDO A LA VERDAD?

Dijo Jesús a los miembros de su Iglesia hace dos mil años: 

"Hay muchas cosas que no puedo deciros (toda la verdad no está en las Escrituras, reitero, porque Jesús no la dijo toda) CUANDO VENGA ÉL, EL ESPÍRITU DE LA VERDAD, OS GUIARÁ HASTA LA VERDAD COMPLETA; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.", Jn 16, 13. Y el Espíritu les llegó a los Apóstoles en Pentecostés.

Ello quiere decir que el Espíritu Santo recibido visiblemente como en Pentecostés, Espíritu que no transmite  la Biblia sino la Iglesia, completa SOBRENATURALMENTE la verdad de Cristo a los miembros de su Iglesia que viven esa experiencia real, para que la enseñe a los fieles. Quien nunca ha vivido esta experiencia no puede llegar a la verdad completa de la fe ni a la que revelan las Escrituras.

Solo entendiendo esa realidad es que se pueden asimilar en su debido contexto las palabras de Pedro: 

"Pero, ante todo, tened presente que NINGUNA PROFECÍA DE LA ESCRITURA PUEDE INTERPRETARSE POR CUENTA PROPIA (sin haber recibido visiblemente el Espíritu); porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que HOMBRES MOVIDOS POR EL ESPÍRITU SANTO HAN HABLADO DE PARTE DE DIOS", 1Ped 1, 20. 

Ello confirma claramente la autoridad del Magisterio de la Iglesia, el que ejercen en el Nuevo Testamento los Apóstoles y sus principales discípulos, del que son sucesores por línea continua y directa el Papa y los Obispos en comunión con él, y los Sacerdotes a los que la delegan en cada parroquia, para interpretar y enseñar correctamente las Escrituras y toda la Revelación cristiana. 

Es la Iglesia, no la Biblia por si sola, la que habla de parte de Dios a los hombres e interpreta correctamente las Escrituras. Porque la misma Escritura del Nuevo Testamento, como lo es el Antiguo Testamento de la Tradición judía, es producto de las experiencias y reflexiones de fe de la Iglesia primitiva, de los primeros dirigentes de la Iglesia Católica.

Y es la Iglesia la única que puede ejercer esa autoridad porque solo a Ella le fue dado ese poder por el mismo Señor Jesucristo: 

"Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí."» Y entonces, ABRIÓ SUS INTELIGENCIAS PARA QUE COMPRENDIERAN LAS ESCRITURAS, Lc 24, 44-45.

Porque solo con la ayuda sobrenatural que nos es dada después de vivir la experiencia de recibir visiblemente el Espíritu se pueden entender las Escrituras conforme a la única verdad que Dios quiso y quiere revelar.

Por ello los Apóstoles antes de Pentecostés no entendían mucho la verdad y por eso se presentaban diferencias de criterio entre ellos, las que el mismo Jesús muchas veces tuvo que corregir.

Ello explica por qué los grupos que siguen a Cristo fuera de la Iglesia creen tantas cosas diferentes si la  verdad revelada es una sola: porque interpretan la Escritura con la sola razón humana, sin la presencia del Espíritu Santo previamente manifestada, y eso lleva a que cada uno la interprete según sus gustos, sentimientos, pensamientos, prejuicios y criterios personales.

Todo ello demuestra bíblicamente que La Iglesia única de Cristo, la que ha recibido el Espíritu visiblemente desde Pentecostés y fue formada por Jesús en persona hace dos mil años es la única que puede interpretar la Escritura y enseñar y predicar con la verdad completa que solo al llegarnos el Espíritu se recibe, y salvar en el nombre de Cristo.